martes, 8 de diciembre de 2009

Los Lamed Wufniks

«Hay en la tierra, y hubo siempre, treinta y seis justos cuya misión es justificar el mundo ante Dios. Son los Lamed Wufniks. No se conocen entre sí y son muy pobres. Si un hombre llega al conocimiento de que es un Lamed Wufnik muere inmediatamente y otro, acaso en otra región del planeta, ocupa su lugar. Constituyen sin sospecharlo los secretos pilares del Universo. Son nuestros salvadores y no lo saben.»

Éste es un fragmento de El libro de los seres imaginarios de Jorge Luis Borges, donde hace una recopilación de seres extraños que han surgido de la invención humana. En esta ocasión se refiere a una vieja tradición talmúdica que dice que en cada generación hay treinta y seis justos de los que depende la existencia del mundo. Estos Justos Ocultos son anónimos, y si desapareciese su anonimato, característica inherente a su ser, ya no serían nada. Ellos no son héroes mitológicos, deidades paganas ni fuerzas sobrenaturales, son simples seres humanos que nos enseñan la manera apropiada de actuar con bondad, justicia y humildad en el mundo, y así, perfeccionarlo.

Y os preguntaréis, ¿por qué treinta y seis? Bien, hay varias teorías… Quizás porque doce son las tribus de Israel y tres son los rezos diarios… O bien porque el círculo del firmamento es de 360º, dividido en 36 secciones, cada una de diez días… Sea como fuere, quería compartir con vosotros un poema precioso que Borges, gran estudioso de la Cábala, dedicó a "Los justos".

Y si sois uno de ellos, os doy mis más sinceras gracias.

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

2 comentarios:

Ana dijo...

Poquito a poco y buena letra. Te deseo lo mejor con este proyecto que es guay!!!

Lily dijo...

Speaking of poetically strange creatures... what about the divine Edith Sitwell? I think she deserves a celebratory piece, as she is definitely a star in the constellation of Bloomsbury!