martes, 5 de enero de 2010

Sargadelos

Junto a la casa de mis padres hay una de las tiendas más bonitas de Barcelona, y siempre que paso por allí, al menos un domingo cada quince días, me detengo y dedico unos minutos a la más pura contemplación y exaltación de lo bello, sea lo que sea para cada uno.

Sargadelos es porcelana, y de la más preciosa. Caolín y cultura gallega han mostrado ser una combinación ganadora de la que surgen piezas bellísimas para vajillas, jarrones, figuras, joyería… Y todas ellas fabricadas, decoradas y rematadas a mano a partir de moldes exclusivos.

«Tierras gallegas elaboradas con ideas de nuestro tiempo» es el lema sobre el que descansan más de dos siglos de historia vinculados al desarrollo de la cultura gallega en todos los ámbitos de la creatividad. El culpable: Antonio Raimundo Ibáñez; el momento: 1806; el lugar: una fábrica de loza en la parroquia del ayuntamiento de Cervo (Lugo); la idea: convertir las arcillas gallegas en innovadoras lozas decoradas.
De los mismos altos hornos de los que salieron municiones, tuberías, cadenas, útiles de cocina y demás herramientas empleadas en la España del siglo XVIII, surgieron hermosas esculturas, fuentes públicas y balaústres decorativos que aún hoy se pueden reconocer en algunas ciudades gallegas. From rags to riches, diría yo. La empresa creció y creció alcanzando varios talleres con más de 25 tornos y produciendo 20.000 piezas anuales en 1830. En 1849 la fábrica alcanzó su época dorada, dando trabajo a más de 1.000 familias. Quién iba a imaginar que años más tarde, en 1975, cerraría momentáneamente debido a las enormes pérdidas causadas por pleitos familiares… From riches to rags.

Sargadelos dedica buena parte de sus recursos a la conservación y divulgación de la cultura gallega y a la promoción de los nuevos creadores. Y lo hace a través de sus 15 galerías repartidas por toda la península, su Escuela de las Artes Cerámicas, su Laboratorio Xeolóxico de Laxe, el Real Patronato de Sargadelos, y Ediciós do Castro, una editorial con más de 1.300 títulos en su catálogo.

Entre los últimos proyectos de Sargadelos destaco la colección de joyería (mi cumpleaños está cerca…), nacida al calor del siguiente poema de Ángel Valente:

El Signo

En este objeto breve
a que dio forma el hombre,
un cuenco de barro cocido al sol,
durante la duración de la materia anónima
se hace señal o signo,
la sucesión compacta frágil forma,
tiempo o supervivencia,
se extiende la mirada,
lentamente rodea la delgadez de la
invención,
lo que puso la mano en esta poca tierra
tosca y viva.

Aquí, en este objeto
en el que la pupila se demora y vuelve
y busca el eje de la proporción, reside
por un instante nuestro ser,
y desde allí otra vida dilata su verdad
y otra pupila y otro sueño encuentran
su más simple respuesta.


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