lunes, 26 de abril de 2010

Berlingots

En la antigüedad, la gente endulzaba su vida cubriendo con miel frutas y frutos secos. En la Edad Media, los europeos crearon caramelos a partir de azúcar hervido, pero el azúcar de caña era de importación y por tanto muy caro y para unos pocos. No fue hasta el siglo XIX que los caramelos se democratizaron gracias al descubrimiento del azúcar de la remolacha. Los berlingots datan de esa época, y en su origen se elaboraban con el jarabe de frutas escarchadas. Son muy característicos por su forma de tetraedro, su atractivo color intenso y las franjas blancas que lo atraviesan de lado a lado.

He averiguado muchas cosas sobre estos caramelos decimonónicos, pero siento deciros que no he conseguido aclarar cuál es su procedencia. Los de la localidad francesa de Carpentras (Provenza) afirman que son suyos, que su región, una especie de balneario papal, un día del año 1310 recibió la visita de Clemente V quien al parecer llevaba los bolsillos llenos de unos estupendos caramelos de menta que calmaban sus dolores de garganta. Pero en seguida salen los de Nantes blandiendo decenas de referencias para probar que no, que todo el mundo sabe que los famosos berlingots, que en realidad datan del 1830, son suyos. Pero aquí la cosa se complica aún más, pues unos dicen que esta delicia procede de Italia, y que fue una vendedora ambulante italiana la que un día llegó a la localidad con unos caramelos de menta llamados "berlingozzo". Otros aseguran que el berlingot se creó bajo el reinado de Luis XVI, pues en 1780 existía una pequeña tienda de dulces situada en la Place Royale de Nantes que ya los vendía. La receta, inventada por una tal madame Couet, tuvo tanto éxito que la pequeña tienda pronto dejó de serlo y se convirtió en una gran confitería con el rótulo de "A la Renommée des Vrais Berlingots Nantais". And on and on.

Creo recordar que la primera vez que probé los berlingots fue gracias a mis abuelos paternos, que me trajeron una caja tras uno de sus viajes por el sur de Francia. Hablo de cuando yo tenía unos siete años y desde entonces siempre han estado ahí. Son bonitos, muy, y son ricos, muy muy. Los más famosos, por antiguos, y mis favoritos, son los de menta. [Por cierto, de repente me acuerdo de lo mucho que me gustaban también los Sugus de menta… ¿quién tuvo la nefasta idea de cesar su producción?] Además, presentan un atípico tono rojizo para lo que viene a ser un tradicional caramelo de ese sabor, aunque hoy día la combinación de colores y sabores es infinita. En Barcelona es imposible encontrarlos, así que o voy a Francia o me los compro online. Y cuando ni una cosa ni otra, 
Papabubble
 sale al rescate con un sucedáneo más que aceptable.

El proceso de elaboración de los berlingots es uno de miniaturización, muy delicado y un tanto mágico… Con este vídeo os haréis a la idea mucho mejor.



1 comentario:

Patricia dijo...

Impresionante!!! Se me hace la boca agua!!!