martes, 24 de julio de 2012

Desiderata

Todos deseamos la felicidad en la vida, y para cada uno significa algo distinto. Yo creo que la felicidad requiere sin duda de cierta madurez. Por una parte, porque es importante conocerse y saber qué te hace feliz en realidad (¡muchos mueren sin saberlo!). Por otra, porque cuando la felicidad se presente (tiene la mala costumbre de no avisar nunca), te pille bien despierto y puedas abrazarla sin reparos (creo que la felicidad es sobre todo para los valientes, pues todos la deseamos, pero pocos nos atrevemos a luchar por ella), saborearla mientras dure, y saber despedirla sin reproches, sonriendo un «hasta pronto».
Hace poquito un gran amigo me habló de Desiderata, «a lesson for life», me dijo. Lo leí así rapidito con él, pero supe que al poema le debía una lectura posterior más atenta, mascando cada verso. Averigüé que data de 1927 y que su autor es Max Ehrmann, abogado y poeta americano; averigüé que el poema, su mayor legado, se publicó tras su muerte en una colección titulada The Desiderata of Hapiness gracias al empeño de su esposa. Bendita.
Hay tropecientos manifiestos, libros, poemas, canciones, películas, y hasta apps sobre la búsqueda de la felicidad. Es uno de los grandes temas, junto al paso del tiempo, la muerte o el amor… Pero aquí sólo quiero hablaros de dos. Uno es éste, Desiderata, el otro es el Manifiesto Holstee, «a call to action to live a life full of intention, creativity, passion, and community», muy parecido al anterior, pero en clave actual.
Ahora léelos y mastica cada frase. Puede que te sacien el apetito, o puede que te entre un hambre voraz. En cualquiera de los dos casos, pregúntate por qué, y ya habrás dado el primer paso. O no.

Camina plácido entre el ruido y la prisa, y recuerda la paz que se puede encontrar en el silencio.
En cuanto sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Enuncia tu verdad de una manera serena y clara y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante, también ellos tienen su propia historia.
Esquiva a las personas ruidosas y agresivas, ya que son un fastidio para el espíritu. Si te comparas con los demás, te volverás vanidoso o amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea, ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.
Sé cauto en tus negocios pues el mundo está lleno de engaños, mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe: hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales, y por doquier, la vida está llena de heroísmo.
Sé auténtico, y en especial, no finjas el afecto. Tampoco seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños, (éste) es tan perenne como la hierba.
Acata dócilmente el consejo de los años abandonando con donaire las cosas de la juventud. Cultiva la firmeza de espíritu, para que te proteja en las adversidades repentinas. Pero no te agites con pensamientos oscuros: muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Más allá de una sana disciplina, sé benigno contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo. No menos que los árboles y las estrellas, tienes derecho a existir. Y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera.
Por eso debes estar en paz con Dios cualquiera que sea tu idea de Él. Y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida. Aún con toda su farsa, penalidades y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso.
Sé alegre, y ¡esfuérzate por ser feliz!

[Dedicado a mi adorado amigo +Bruce Mason, con quien "¡sigo la lucha hasta la muerte!"]